Chubut | 03 noviembre 2025
Cada
3 de noviembre, la provincia del Chubut conmemora —por ley provincial N° 547/2014—
el supuesto día en que “las tribus tehuelches y mapuches juraron fidelidad y lealtad
a la bandera argentina” a orillas del arroyo Genoa. La fecha fue instituida como
feriado provincial, pero una revisión histórica profunda revela que lo ocurrido
aquel día fue muy distinto.
El
único testigo directo de los hechos fue el viajero inglés George Chaworth Musters,
quien los registró en su libro Vida entre
los Patagones (1871). Su relato describe una ceremonia entre pueblos indígenas,
no un acto político hacia el Estado argentino.
Lo que realmente
pasó aquel día
Musters
narra que aquella mañana, mientras su grupo de origen Aonikenk descansaba, “se vio
humo en varios puntos al oeste” y, poco después, “apareció en la parte norte del
valle la cabeza de una pesada columna de mujeres, criaturas e innumerables caballos”.
Era la llegada de una comunidad Günün a küna, y la expectativa fue inmediata: “Todos
se dirigieron a los toldos, se ataviaron y trajeron los caballos, preparándose para
la llegada de las visitas”.
Lejos
de tratarse de una ceremonia militar, el encuentro fue una celebración del reencuentro.
Musters detalla que “las dos partes, con todas sus armas, con sus mejores ropas
y montadas en sus mejores caballos, formaron en líneas opuestas”. Mientras los del
norte (Günün a küna), al mando del jefe Hinchel, “ostentaban camisas de franela,
ponchos y una profusión de espuelas de plata y riendas ornamentadas”, el grupo Aonikenk
del jefe Casimiro Biguá, en el que viajaba Musters, “desplegó orgullosamente la bandera de Buenos Aires, mientras
los del norte hacían flamear una tela blanca”.
Este
evento, que algunos interpretaron posteriormente como un juramento de fidelidad
a la bandera argentina, no fue tal cosa. El propio Musters aclara que el intercambio
fue entre pueblos indígenas: “Hubo un cambio de mensajeros o rehenes; cada bando
comisionó para este objeto a un hijo o hermano del jefe”. Luego, en una demostración
simbólica, “pasaron a caballo alrededor de nuestras filas, disparando sus fusiles
y revólveres, gritando y blandiendo sus espadas y boleadoras”.
El
explorador explica el sentido de esa demostración: “Se suponía que el objeto del
ataque era el gualichu, o demonio, y la
verdad es que había que exorcizar en nuestras filas al demonio de la discordia”.
Finalmente,
los jefes se estrecharon las manos y pronunciaron discursos de cortesía. “La etiqueta
impone responder solamente “Ahon”, esto es, “sí”, hasta la tercera repetición”,
anotó Musters con asombro. Y concluyó: “Era un tanto sorprendente ver que se insistiera
con tanto rigor en la etiqueta; pero, en la observancia de sus fórmulas propias,
estos titulados […] son tan puntillosos como los cortesanos españoles”.
El malentendido
oficial
Nada
en ese relato sugiere una jura de fidelidad. Musters fue testigo de una ceremonia
de paz entre pueblos indígenas. Sin embargo, más de un siglo después, la ley provincial
547/2014 reinterpretó aquel suceso como un “juramento de lealtad a la bandera argentina”.
La
confusión probablemente surgió de la mención a la “bandera de Buenos Aires” por
parte de Musters. Pero en 1869, el valle del Genoa estaba fuera del control efectivo
del Estado argentino, y los vínculos con Buenos Aires eran escasos o meramente diplomáticos.
Historiadores
han señalado que el jefe Casimiro Biguá mantenía contactos con representantes del
Estado, pero sin renunciar a su autonomía. Lo que Musters presenció fue, en todo
caso, un encuentro entre comunidades Günün a küna y Aonikenk, regidos por sus propios
protocolos diplomáticos.
Por qué importa
revisar la efeméride
Rectificar
la efeméride del 3 de noviembre no es un gesto simbólico menor. Significa reconocer
la verdadera naturaleza de la diplomacia indígena y dejar de reproducir visiones
coloniales de la historia.
El
3 de noviembre debería recordarse como un día en que los Pueblos Günün a küna reafirmaron
la paz, la reciprocidad y el respeto mutuo.
El
propio Musters dejó testimonio de un hecho extraordinario: pueblos con normas, ceremonias
y una cultura política propia. “Estos titulados […] son tan puntillosos como los
cortesanos españoles”, escribió, sin sospechar que su observación sería, siglo y
medio después, una clave para comprender la sofisticación social de los pueblos
indígenas patagónicos.
Un nuevo sentido
para una vieja fecha
Hoy,
cuando el debate sobre la memoria histórica y los pueblos indígenas vuelve a ocupar
espacio público, el episodio del 3 de noviembre de 1869 ofrece una oportunidad única.
No se trata de negar la historia, sino de contarla con precisión y respeto, reconociendo
que los pueblos Günün a küna y Aonikenk fueron actores políticos con voz propia
y legitimidad cultural.
Rectificar
la efeméride provincial es un acto de justicia histórica: devolverle a esa fecha
el valor que tuvo realmente; debido a que fue un reencuentro de paz entre pueblos
indígenas libres.
Fuentes consultadas
Musters,
G. C. (1964). Vida entre los Patagones (un año de excursiones por tierras no frecuentadas
desde el Estrecho de Magallanes hasta el Río Negro). Buenos Aires: EUDEBA.
Ley
Provincial N° 547/2014, Provincia del Chubut.


